Argentina — Nota de opinión de Rosario Espina, coordinadora de la campaña contra el Cambio Climático. (GREENPEACE)
Debido a que han aparecido muchos comentarios y opiniones que cuestionan las lámparas de bajo consumo por su contenido de mercurio, vemos la necesidad de aclarar este aspecto tan importante.
En primer lugar, una Lámpara Fluorescente Compacta (LFC) –lámpara de bajo consumo- ahorra entre un 75% y un 80% (4 a 5 veces) más de energía que una bombita común, y ofrece la misma potencia lumínica. Si bien es cierto que las LFC tienen mercurio, la cantidad que hay en cada una es de alrededor de 2 miligramos, mil veces menos que un termómetro clínico y cien veces menos que un tubo fluorescente. Estos datos pueden corroborarse en publicaciones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
La utilización de lámparas de bajo consumo reduce ampliamente el impacto ambiental por el ahorro de energía que conlleva. La quema de combustibles fósiles que se lleva a cabo para generar energía emite, además de gases de efecto invernadero, mercurio. Es decir que el ahorro de energía implica también menos emisiones de mercurio al medioambiente.
El mercurio es un material peligroso y bioacumulativo en toda la cadena alimenticia, por lo cual es indispensable tomar precauciones. Todo plan de recambio de lámparas incandescentes por las de bajo consumo requiere de la instrumentación de un plan de recolección diferenciada, considerando a estas lámparas como residuos electrónicos. Existen al respecto innumerables experiencias a nivel mundial que podrían servir como ejemplo.
Todos los análisis de ciclo de vida completo (desde la fabricación hasta la disposición final) demuestran un balance ambiental positivo para las LFC. En Argentina un estudio de este tipo realizado por la Facultad de Ingeniería de la UBA así lo señala también.
Greenpeace reclama la prohibición de la comercialización de lámparas incandescentes para el año 2010, no sólo por razones que hacen a la crisis energética que atraviesa el país. Debemos introducir políticas serias y de largo plazo en materia de eficiencia energética, para disminuir las emisiones de gases que provocan el calentamiento global. El reemplazo generalizado de las bombitas incandescentes implica poder prescindir de la construcción de varias centrales de energía y así evitar el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero, además de ahorrar recursos naturales no renovables.
no hago este blog PARA que sea del agrado de los lectores. Esto significa, la INTENCIÓN no es que les agrade. Pero obviamente me ENCANTARÍA que les agrade. Estaré muy contento si les agrada ¿se entiende la diferencia?
domingo, 20 de septiembre de 2009
viernes, 10 de julio de 2009
un poemita ajeno
estoy leyendo muchas poesías ultimamente. como en todo, hay un montón que no me gustan, muchas a las que soy indiferente, y algunas que traen como unas voces ligeramente familiares, pero muy distantes de mí todavía. Hay también un último grupo, el mas pequeño; el de aquellas que parecen señalarme directamente, como si estuvieran apoyando un dedo índice sobre mi frente. en cada momento, puede ser una distinta.¿les pasa a ustedes? hoy es la siguiente:
UN SOL
No hay una naranja perfectamente redonda
No hay un día perfecto
Hay un sol para los que han peleado contra las sombras
sin rendirse jamás
de noche
de día
a orillas del lago
bajo el sicomoro y el sauce
entre las rocas y las anémonas
Para ellos hay -habrá- un sol
porque han peleado contra las sombras
contra su propia oscuridad
su turbia lámpara
su ignorante desgano
Para ellos
sí
habrá un sol
pero no hay
no habrá nunca un día perfecto
un naranja perfectamente redonda
(Edgar Bayley, Argentina)
para ser honesto debo agregar que esta poesía la encontré en
www.reydelaboca.blogspot.com
UN SOL
No hay una naranja perfectamente redonda
No hay un día perfecto
Hay un sol para los que han peleado contra las sombras
sin rendirse jamás
de noche
de día
a orillas del lago
bajo el sicomoro y el sauce
entre las rocas y las anémonas
Para ellos hay -habrá- un sol
porque han peleado contra las sombras
contra su propia oscuridad
su turbia lámpara
su ignorante desgano
Para ellos
sí
habrá un sol
pero no hay
no habrá nunca un día perfecto
un naranja perfectamente redonda
(Edgar Bayley, Argentina)
para ser honesto debo agregar que esta poesía la encontré en
www.reydelaboca.blogspot.com
jueves, 25 de junio de 2009
ni olvido ni perdon
en primer lugar quiero manifestar mi desacuerdo a la idea segun la cual los poetas (o los artistas en general) tienen algo así como la OBLIGACIÓN MORAL de asumir un compromiso social. esto es así sólo si al artista en cuestión se le da la gana. no podemos obligar a nadie a intervenir activamente en opiniones políticas o sociales. y ningún poeta será peor o mejor por estar comprometido con la realidad.
en todo caso resultará de nuestro mayor o menor agrado, nos identificaremos con tal poeta, o le guardaremos un cariño personal. pero si el tipo prefiere guardarse en una torre de marfil ¿por que vamos a desmerecerlo o tratarlo de mala persona? peor aun ¿por que habría de perjudicar la calidad autonóma que pueda tener su creación artística? luego de la pertinente aclaración presento un texto mío (bastante viejo) en donde tangencialmente toco un tema de la trágica historia argentina reciente, pero sin ánimo de bajar linea ni nada parecido.
NI OLVIDO Ni PERDÓN
Esta mañana no amanecerá con sol
Porque las nubes han cubierto
el poco espacio libre que quedaba de cielo
las aves volaron por esta vez
sin saber hacia donde, sin rumbo fijo
guiadas por la voz de su instinto tal vez
alas blancas en busca de la solución dorada
no la hallan, solo consiguen balas
dagas que se clavan en el medio de su pecho maltrecho
por el dolor del esfuerzo que hicieron para llegar
me dicen, me cuentan,
“no puedo ver lo que hay detrás del mar”
mas la visión de aquello que escapó y no pudieron amar
los llena de orgullo y renueva su furor.
Murciélago no te jactes de mi desgracia
Habitante de las penumbras
te da igual que el sol no salga
la leyenda de la muerte se transforma en realidad
y las aves se quedaron ya sin fuerza para volar
si de sus ojos no brotaron lagrimas
no es que no quisieron sino que no pudieron
que quede claro
¡no es que no quisieron sino que no pudieron!
en todo caso resultará de nuestro mayor o menor agrado, nos identificaremos con tal poeta, o le guardaremos un cariño personal. pero si el tipo prefiere guardarse en una torre de marfil ¿por que vamos a desmerecerlo o tratarlo de mala persona? peor aun ¿por que habría de perjudicar la calidad autonóma que pueda tener su creación artística? luego de la pertinente aclaración presento un texto mío (bastante viejo) en donde tangencialmente toco un tema de la trágica historia argentina reciente, pero sin ánimo de bajar linea ni nada parecido.
NI OLVIDO Ni PERDÓN
Esta mañana no amanecerá con sol
Porque las nubes han cubierto
el poco espacio libre que quedaba de cielo
las aves volaron por esta vez
sin saber hacia donde, sin rumbo fijo
guiadas por la voz de su instinto tal vez
alas blancas en busca de la solución dorada
no la hallan, solo consiguen balas
dagas que se clavan en el medio de su pecho maltrecho
por el dolor del esfuerzo que hicieron para llegar
me dicen, me cuentan,
“no puedo ver lo que hay detrás del mar”
mas la visión de aquello que escapó y no pudieron amar
los llena de orgullo y renueva su furor.
Murciélago no te jactes de mi desgracia
Habitante de las penumbras
te da igual que el sol no salga
la leyenda de la muerte se transforma en realidad
y las aves se quedaron ya sin fuerza para volar
si de sus ojos no brotaron lagrimas
no es que no quisieron sino que no pudieron
que quede claro
¡no es que no quisieron sino que no pudieron!
sábado, 30 de mayo de 2009
los elegidos de christian (capítulo 7)
Capítulo de hoy: Los NO elegidos de christian.
Peor película: Los Ángeles de Charly
Peor libro: Corazón (Edmundo de Amicis)
Peor canción: Aserejé (las Ketchup)
Peor frase política: “por cada uno de los nuestros que caiga van a caer cuatro de ellos” (Juan Perón)
Peor sabor de un alimento: la radicheta
Peor sonido: tenedor rayando un plato
Peor promesa: “voy a pulverizar la desocupación” (Carlos Menem)
Peor estribillo de un hit radial: “caprichosa eres tu/ caprichoso soy yo/ mi capricho eres tu/ tu capricho soy yo” (Chayanne)
Telenovela argentina mas insoportable: “Cachorra” con Natalia Oreiro
Banda de Rock argentino que no puedo soportar: Villanos
Astrólogo, adivino mas chanta: Blanca Curi (se tendría que llamar Blanca Curri)
Peor periodista de espectáculos de Argentina: Pilar Smith (pili, del programa de lucho Aviles)
Peor periodista deportivo de argentina: Fernando Niembro (garca)
Peor periodista político de Argentina: Eduardo Feinmann
Libro que no pude soportar y tuve que dejar de leer: “las olas” de Virgina Wolf. (llegué hasta la pagina 80)
Peor equivocación laboral: yo trabajaba en una vidriería. Un día vienen dos chicos con una esfera de telgopor, a la cual le querían pegar pedacitos de espejo para hacer una bola de boliche. Yo corté pedacitos muy pequeños de espejo y los pegué a la bola con silicona. Pero no sabía que la silicona carcome el telgopor, lo degrada, por lo cual apenas toqué la bola de boliche un par de horas después de terminar, se cayeron todos los pedacitos a la mierda, ya que la bola estaba hueca. Los clientes seguramente pensaron que yo era un boludo atómico, y tenían razón en pensar eso. Y la fiesta que planeaban seguro que fue un bodrio porque naturalmente no hubo ninguna bola de boliche.
Peor posteo de los que yo publiqué: que difícil elegir uno solo. Paso.
Peor película: Los Ángeles de Charly
Peor libro: Corazón (Edmundo de Amicis)
Peor canción: Aserejé (las Ketchup)
Peor frase política: “por cada uno de los nuestros que caiga van a caer cuatro de ellos” (Juan Perón)
Peor sabor de un alimento: la radicheta
Peor sonido: tenedor rayando un plato
Peor promesa: “voy a pulverizar la desocupación” (Carlos Menem)
Peor estribillo de un hit radial: “caprichosa eres tu/ caprichoso soy yo/ mi capricho eres tu/ tu capricho soy yo” (Chayanne)
Telenovela argentina mas insoportable: “Cachorra” con Natalia Oreiro
Banda de Rock argentino que no puedo soportar: Villanos
Astrólogo, adivino mas chanta: Blanca Curi (se tendría que llamar Blanca Curri)
Peor periodista de espectáculos de Argentina: Pilar Smith (pili, del programa de lucho Aviles)
Peor periodista deportivo de argentina: Fernando Niembro (garca)
Peor periodista político de Argentina: Eduardo Feinmann
Libro que no pude soportar y tuve que dejar de leer: “las olas” de Virgina Wolf. (llegué hasta la pagina 80)
Peor equivocación laboral: yo trabajaba en una vidriería. Un día vienen dos chicos con una esfera de telgopor, a la cual le querían pegar pedacitos de espejo para hacer una bola de boliche. Yo corté pedacitos muy pequeños de espejo y los pegué a la bola con silicona. Pero no sabía que la silicona carcome el telgopor, lo degrada, por lo cual apenas toqué la bola de boliche un par de horas después de terminar, se cayeron todos los pedacitos a la mierda, ya que la bola estaba hueca. Los clientes seguramente pensaron que yo era un boludo atómico, y tenían razón en pensar eso. Y la fiesta que planeaban seguro que fue un bodrio porque naturalmente no hubo ninguna bola de boliche.
Peor posteo de los que yo publiqué: que difícil elegir uno solo. Paso.
lunes, 11 de mayo de 2009
no es algo lindo precisamente
a decir verdad, incluso es un poco desagradable. pero me salió de ese modo y no quise cambiar nada.
porque a pesar de ser feo, tiene alguna fuerza expresiva que me seduce.
no tengo claro si existe la antipoesía. en caso afirmativo, seguramente correspondería ubicar este poema en esa categoría.
EXPLICACIÓN (UN ANTIPOEMA)
Para terminar en una situación tan patética
no fue poco lo que debí soportar
no pocos tampoco, los argumentos del perdón
retumbando metálicamente, machacando
Hasta tornarse insoportable, que era yo
El único, si, el único culpable ¡culpable!
Pero me niego a la resignación
frente a tan injusto dictamen. Si entendieran
que yo tengo razón, me darían la razón.
¿Qué tipo de pericias podrían resultar
de valor probatorio para mi dolor?
No existe evidencia para respaldar la certeza
que tienen mis afirmaciones. Oh, pero vaya
que son ciertas. ¿Quién puede mirarme a los ojos rojos
y declarar en mi contra?
Nadie sabe qué es lo que siento.
Todos saben que no miento.
¿Se atreverán a reconocerlo abiertamente?
Aquí están, estas son mis cicatrices.
Acuso a una persona
que no quiero ni puedo nombrar,
de propiciar la fatalidad
Esa persona hizo mierda mi alma
pegó patadas en el culo a la inocencia
que previo a su llegada yo guardaba
me convirtió en un monstruo
prendió fuego de modo salvaje mi paciencia
me bañó en petróleo (el petróleo era su desprecio)
y me tiró mil fósforos prendidos
(los fósforos eran sus traiciones)
¿Quiere usted que prosiga señor juez?
(la lista es muy larga)
pulverizó mi confianza con un rallador
empujó a mi cordura desde un noveno piso
y ametralló su cadáver en el corazón
(para no desperdiciar municiones)
rebalsó de veneno mi sangre
decapitó mi memoria
electrocutó mi escasa inteligencia
vació mis bolsillos
atropelló mi futuro
y a mi dignidad la remató
de un tiro en la nuca, sin avisar.
Puedo seguir, pero aquí me detengo.
No lo olviden nunca, yo soy la víctima
La verdadera víctima.
Crean en mi palabra, el mundo
Ha recibido un gran favor de mi parte.
Ahora yo puedo viajar en paz
A ese lugar que ya imaginan.
Los voy a estar esperando, a todos.
porque a pesar de ser feo, tiene alguna fuerza expresiva que me seduce.
no tengo claro si existe la antipoesía. en caso afirmativo, seguramente correspondería ubicar este poema en esa categoría.
EXPLICACIÓN (UN ANTIPOEMA)
Para terminar en una situación tan patética
no fue poco lo que debí soportar
no pocos tampoco, los argumentos del perdón
retumbando metálicamente, machacando
Hasta tornarse insoportable, que era yo
El único, si, el único culpable ¡culpable!
Pero me niego a la resignación
frente a tan injusto dictamen. Si entendieran
que yo tengo razón, me darían la razón.
¿Qué tipo de pericias podrían resultar
de valor probatorio para mi dolor?
No existe evidencia para respaldar la certeza
que tienen mis afirmaciones. Oh, pero vaya
que son ciertas. ¿Quién puede mirarme a los ojos rojos
y declarar en mi contra?
Nadie sabe qué es lo que siento.
Todos saben que no miento.
¿Se atreverán a reconocerlo abiertamente?
Aquí están, estas son mis cicatrices.
Acuso a una persona
que no quiero ni puedo nombrar,
de propiciar la fatalidad
Esa persona hizo mierda mi alma
pegó patadas en el culo a la inocencia
que previo a su llegada yo guardaba
me convirtió en un monstruo
prendió fuego de modo salvaje mi paciencia
me bañó en petróleo (el petróleo era su desprecio)
y me tiró mil fósforos prendidos
(los fósforos eran sus traiciones)
¿Quiere usted que prosiga señor juez?
(la lista es muy larga)
pulverizó mi confianza con un rallador
empujó a mi cordura desde un noveno piso
y ametralló su cadáver en el corazón
(para no desperdiciar municiones)
rebalsó de veneno mi sangre
decapitó mi memoria
electrocutó mi escasa inteligencia
vació mis bolsillos
atropelló mi futuro
y a mi dignidad la remató
de un tiro en la nuca, sin avisar.
Puedo seguir, pero aquí me detengo.
No lo olviden nunca, yo soy la víctima
La verdadera víctima.
Crean en mi palabra, el mundo
Ha recibido un gran favor de mi parte.
Ahora yo puedo viajar en paz
A ese lugar que ya imaginan.
Los voy a estar esperando, a todos.
lunes, 27 de abril de 2009
una historia pequeñita
a principio de año yamila martorelli me mando un mail que decía lo siguiente (gracias yam):
En una gran ciudad, había un ciego sentado a la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera escrito con tiza blannca, que decia: " por favor ayudeme soy ciego".
Un creativo de publicidad que pasaba frente a el, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedir permiso tomó el cartel, lo dio vuelta y con una tiza escribio otro anuncio, volvio a poner el pedazo de madera sobre el pie del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvio a apasar frente al ciego que pedia limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconocio sus pasos y pregunto si habia sido el que escribio su cartel y sobre todo...¿qué habia puesto?.
El publicista le contesto "nada que no sea tancierto como tu anuncio pero con otras palabras ", sonrio y siguio su camino.
El ciego nunca lo supo pero su nuevo cartel decia: "hoy es primavera y no puedo verla"
Cambien el cartel y buen año para todos.
En una gran ciudad, había un ciego sentado a la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera escrito con tiza blannca, que decia: " por favor ayudeme soy ciego".
Un creativo de publicidad que pasaba frente a el, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedir permiso tomó el cartel, lo dio vuelta y con una tiza escribio otro anuncio, volvio a poner el pedazo de madera sobre el pie del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvio a apasar frente al ciego que pedia limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconocio sus pasos y pregunto si habia sido el que escribio su cartel y sobre todo...¿qué habia puesto?.
El publicista le contesto "nada que no sea tancierto como tu anuncio pero con otras palabras ", sonrio y siguio su camino.
El ciego nunca lo supo pero su nuevo cartel decia: "hoy es primavera y no puedo verla"
Cambien el cartel y buen año para todos.
lunes, 13 de abril de 2009
la terrible sinceridad (un texto de Roberto Arlt)
escritores consagrados
capítulo de hoy: Roberto Arlt (1900 - 1942)
LA TERRIBLE SINCERIDAD
de Aguafuertes porteñas.
Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.
capítulo de hoy: Roberto Arlt (1900 - 1942)
LA TERRIBLE SINCERIDAD
de Aguafuertes porteñas.
Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.
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